Ficha del sendero
El punto de partida es el Miradouro da Ilha Sabrina, cuyo nombre recuerda un episodio inusual: en 1811, una erupción volcánica hizo emerger una pequeña isla a unos 6 km hacia el sureste de Ponta da Ferraria. La tal Ilha Sabrina no resistió mucho tiempo y, pocos meses después, el embate de las olas acabó por deshacer la, quedando hoy apenas un bajo. Desde aquí se continúa por un camino a pie hasta la cima del Pico das Camarinhas, un cono de escorias basálticas desde donde se abre una vista amplia sobre Ponta da Ferraria, la parroquia de Ginetes y el Pico do Cavalo. Desde este punto también se distingue la alineación de tres cráteres, orientados más o menos de oeste a este, marca clara de un vulcanismo fisural.
A partir de aquí el recorrido desciende, bordeando los dos cráteres coalescentes. Al alcanzar el Caminho Velho, se gira a la derecha, donde surge un domo traquítico. En el siguiente cruce se vuelve nuevamente a la derecha, ahora por la Rua Ilha da Sabrina, en dirección a la fajã lávica de Ferraria.
En el descenso hacia la fajã, el acantilado fósil deja ver afloramientos pomíticos del Vulcão das Sete Cidades, cubiertos por las capas piroclásticas procedentes del Pico das Camarinhas. Llegando a la base, se continúa a la derecha, junto a un afloramiento de ignimbrita y algunos diques en el acantilado. El sendero acompaña el contorno de la fajã, revelando entrantes, arcos y una pseudocratera, una formación geológica poco común, resultante de una explosión freática. En las rochas basálticas de Ferraria se observan aún xenolitos, pequeños fragmentos de roca arrancados en profundidad y transportados hasta la superficie por la colada lávica.
Más adelante se encuentra la piscina termal natural de Ferraria, donde, en bajamar, es posible bañarse en el mar con aguas superiores a los 30 ºC. Son estos manantiales termales los que estuvieron en el origen del SPA Termal da Ferraria. El sendero cierra el circuito de regreso al Miradouro da Ilha de Sabrina, donde termina.
Fuente: Trilhos dos Açores - Visit Azores