Ficha del sendero
Este recorrido lineal atraviesa Santa Maria de lado a lado, desde Praia Formosa, en la costa Sur, hasta la Bahía de São Lourenço, en el Nordeste. Lo que lo hace especial es que conecta las dos únicas playas de arena blanca de la Región, una arena de origen calcáreo que no se encuentra en las demás islas. Por el camino se atraviesan varias zonas clasificadas: el Monumento Natural de la Cantera del Campo, Figueiral y Prainha, el área protegida para gestión de hábitats o especies del Pico Alto y el paisaje protegido de la Bahía de São Lourenço, además de los geositios de Praia Formosa, Prainha y la propia bahía.
En cuanto a la orientación, el marcaje alterna entre el blanco, rojo y amarillo, en los tramos donde la Gran Ruta y la Pequeña Ruta se cruzan, y el amarillo y rojo de la Pequeña Ruta. En los cruces hay placas en el terreno que indican la dirección a seguir.
El punto de partida se encuentra junto al parque de Praia Formosa, desde donde se continúa hasta el Fuerte de São João Batista, más conocido como Castelo da Praia. A partir de aquí el sendero gira hacia el interior de la isla, pasa por algunas casas de la zona de Praia y prosigue por un camino peatonal que da acceso a pastos y terrenos de cultivo, siempre ascendiendo en dirección al Pico Alto. Al llegar a Almagreira, el recorrido entra en un bosque dominado por el incienso (Pittosporum undulatum), donde se mezclan especies arbustivas endémicas como el palo blanco (Picconia azorica) y el acebo (Ilex azorica). Después de pasar por una gruta, se alcanza el Pico Alto, en el cruce con el PRC 02 SMA – Pico Alto: es el punto más alto de Santa Maria y un buen lugar para hacer una pausa, con toda la isla a la vista.
Sigue un camino de tierra entre bosques y campos agrícolas, que atraviesa el centro de la parroquia de Santa Bárbara y cruza el PRC 03 SMA – Entre la Serra y el Mar. A partir de aquí comienza el descenso hacia la Bahía de São Lourenço, un auténtico anfiteatro natural con laderas de viña plantada en terrazas y, al fondo, la playa y las piscinas naturales. Es en este punto donde termina el sendero y, si el tiempo lo permite, vale la pena aprovechar para un baño en el Atlántico.
Fuente: Trilhos dos Açores - Visit Azores